Implicaciones para la prevención y política pública del TDAH

EL TDAH es “un acompañante en la vida con un alto potencial de impacto porque afecta la forma de conocer el mundo e interactuar con él”. – Fulgencio Madrid Conesa

 En Puerto Rico, el TDAH puede convertirse en una condición limitante que afecta el bienestar futuro de al menos 64,000 niños y sus familias, sin considerar los adultos que tienen esta condición. Esta cantidad es mucho mayor en la mayoría de los países.

Como discuto en el capítulo 7 de mi libro Hiperactivo…, se ha planteado que la eliminación de factores “causales” podría reducir la incidencia del TDAH en un 10-15 % (Nigg, 2006). Algunos ejemplos de estos factores son:

  •  La exposición prenatal frecuente al consumo de alcohol y a la nicotina durante el embarazo
  • Los problemas perinatales, especialmente el bajo peso al nacer. Este punto es particularmente pertinente en Puerto Rico, dada la altísima tasa de nacimientos prematuros en el país.
  • La exposición posnatal al plomo
  • Los contaminantes orgánicos persistentes (Nigg, 2006)
  • Los organofosfatos u organoclorados (pesticidas) (Bouchard y col., 2010)

Si reflexionamos acerca de los factores protectores, nos damos cuenta de que los padres y maestros, por sí solos, no pueden prevenir totalmente los riesgos que puedan acompañar al TDAH, o contrarrestarlos con ayudas correctivas. Es necesario apoyar los esfuerzos de los padres y maestros estableciendo programas de orientación, haciendo accesibles los servicios de salud mental, revisando el sistema educativo para que su función sea más abarcadora que la de “enseñar”, tomando medidas para velar por que se cumplan las leyes que protegen los derechos de estos niños y corrigiendo las múltiples desigualdades sociales presentes en el país. En específico:

  •  Es necesario desarrollar programas de orientación y apoyo para las familias en comunidades, escuelas e instituciones cívicas y religiosas.
  • Dada una prevalencia mayor en niños de 4 a 8 años, urge revisar programas escolares de pre kínder a tercer grado, así como preparar de forma especial a los maestros para entender, apoyar y manejar adecuadamente a los niños con el TDAH en estos niveles.
  • Revisar los currículos y programas educativos a tono con las necesidades de los alumnos con el TDAH.
  • Las niños con el TDAH , especialmente las niñas , necesitan ser identificadas y tratadas.

Creo que el TDAH se podrá prevenir en la medida en que los niños que corran el riesgo de presentar esta condición sean identificados y tratados, o al menos se podrá prevenir las condiciones concurrentes ya discutidas.

Tomando lo anterior en consideración, un grupo de trabajo nombrado bajo el Programa Presidencial de Salud Mental Infantil de la Asociación Psiquiátrica Mundial, desarrolló un programa de adestramiento para profesionales interesados en ayudar a padres de niños con el TDAH o problemas de conducta. El programa puede ser adaptado de acuerdo a los recursos en el área de salud mental de cada país, e implantado por profesionales o educadores de diferentes niveles de adiestramiento clínico. El proceso de desarrollo del programa ha sido descrito por Bauermeister y colaboradores (2006) en el documento “Development of adaptable and flexible treatment manuals for externalizing and internalizing disorders in children and adolescents” (PDF) y en el artículo “Training of evidence-based assessment and intervention approaches in cross-cultural contexts: challenges and solutions”  (PDF) los cuales puede descargar en PDF. El documento también está accesible en www.scielo.br/rbp.

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