¿Qué procesos no funcionan óptimamente en las personas con el TDAH?

Un grupo de niños, adolescentes y adultos desarrollan muchas habilidades y cualidades pero no desarrollan al nivel esperado lo que se conoce como funciones ejecutivas y procesos de autorregulación (ver capítulo 4 de Hiperactivo). Algunos ejemplos de estos procesos son la habilidad para:

  • Controlar el nivel de actividad o resistir la urgencia de actuar
  • Sostener la atención en actividades que requieren esfuerzo mental
  • Suprimir pensamientos y acciones inapropiadas
  • Focalizar la atención
  • Recordar cosas de momento a momento
  • Establecer prioridades
  • Planificar
  • Organizarse
  • Regular reacciones emocionales
  • Manejar el tiempo eficazmente
  • Mantener en la mente la información necesaria para llevar a cabo actividades deseadas o requeridas

Como resultado de esta inmadurez en el desarrollo de la autorregulación, las personas con el TDAH se confrontan con dificultades para responder eficazmente a las exigencias de la familia, escuela, trabajo y comunidad. Esta es una de las razones por la cual estas personas, como María, Jaime y Roberto, corren el riesgo de lastimarse emocionalmente y afectarse en su desarrollo psicológico, educativo y social.

Es por ello que también es necesario hacer cambios en los ambientes donde se desenvuelven, como la familia y la escuela, para que puedan adaptarse con mayor eficacia y desarrollarse plena y saludablemente. Claro está, los padres , maestros y cónyuges sienten el impacto de estas dificultades en la autorregulación a lo largo de la vida.

¿Cuáles son las “causas” del TDAH?

A pesar de los adelantos en la investigación científica, no sabemos con certeza que “causa” el TDAH (ver capítulo 7 de Hiperactivo…). Sabemos que es una condición neurológica- psicológica – social compleja que puede presentarse con diferentes características. Sabemos además que resulta de una combinación de influencias. Se han identificado algunas influencias neurobiológicas (p. ej., herencia) y otras ambientales (p. ej., exposición al humo de cigarrillo, vivir en un ambiente desventajado) que aumentan el riesgo de tener el TDAH. Es más importante aun entender que también hay influencias protectoras (p. ej., comunicación de aceptación) que reducen el riesgo de que el desarrollo psicológico de la persona con el TDAH se afecte seriamente y aumentan las oportunidades de desarrollar las capacidades y confianza en sí mismos (Brooks y Goldstein, 2004).

Los padres, maestros y otras personas pueden ser “influencias protectoras” para aquellos con el TDAH apoyando, implementando tratamientos eficaces y enviando mensajes de amor incondicional.

El TDAH es una condición altamente hereditaria. Los padres de las personas con el TDAH deben estar claros en que esta condición no es producto de problemas maritales, pobres prácticas de crianza, o de sus propias características de personalidad. Naturalmente, es necesario mejorar estas situaciones personales y familiares para facilitar el desarrollo saludable de las personas con el TDAH.

El TDAH es una condición real. Es un error decir que es “causada” por los padres o las escuelas o que las personas son distraídas o hiperactivas a propósito.

Las investigaciones científicas seguirán proveyendo en los próximos años las piezas del rompecabezas que una vez integradas permitirán visualizar mejor el TDAH y sus “causas”. Es a través de este proceso lento pero seguro que podremos entender esta condición y mejorar las estrategias de tratamiento.

¿Qué condiciones pueden coexistir con el TDAH?

Uno de los grandes riesgos del TDAH es que tiende a estar acompañado de múltiples rezagos, condiciones y trastornos (ver capítulo 5 Hiperactivo…). En la mayoría de las personas, el TDAH no es la única condición presente. Por ejemplo, una persona con el TDAH pudiera tener dislexia y un trastorno de conducta. Como resultado estaría más afectada que una que no tenga estas condiciones concurrentes. Ver artículo de “ADHD Correlates” (PDF).

Este hecho subraya la necesidad de llevar a cabo una evaluación diagnóstica cuidadosa, si fuera necesario por diferentes profesionales, para identificar y tratar las dificultades adicionales que estén presentes (ver capítulo 8 de Hiperactivo…)

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