La Triste Realidad del Tratamiento del TDAH

Lamentablemente, la inmensa mayoría de los niños y adolescentes con el TDAH en el mundo no recibe tratamiento.

En Puerto Rico, solamente 1 de cada 4 niños recibe algún tipo de tratamiento psicosocial (p.ej., tratamiento individual o familiar) y solamente el 7.2 % recibe tratamiento con algún medicamento (Bauermeister, 2005a; Bauermeister y col., 2003). Véase artículo de “Medication treatment of ADHD Latino/Hispanic Children (PDF)” y el artículo de “Stimulant and Psychosocial Treatment of ADHD in Latino/Hispanic Children”(PDF).  En el área metropolitana de San Juan, alrededor de la mitad de los niños recibe algún tratamiento psicosocial y 1 de cada 5 recibe farmacoterapia (Bird y col.,2008).  Las niñas con la condición reciben menos tratamiento con medicamentos que los varones.

Son muy frecuentes los señalamientos de los padres que se acogen a un plan médico que el diagnóstico se demora; que dicho plan no siempre autoriza el medicamento recetado por el médico o el tratamiento psicosocial recomendado; y que el tratamiento psicosocial ofrecido no es el apropiado para el TDAH.

Finalmente, aunque las compañías farmacéuticas reconocen que el tratamiento del TDAH debe estar complementado con terapia conductual y otros componentes psicosociales, sus campañas de publicidad por lo general hacen caso omiso a este aspecto tan importante del tratamiento del TDAH.

¿Cuál es el mejor tratamiento para el TDAH?

El tratamiento del TDAH debe estar encaminado a prevenir o reducir el impacto psicológico, educativo, y social de la falta de atención o hiperactividad-impulsividad, y a promover el desarrollo de las cualidades, habilidades y talentos de la persona.

Al ser una condición tan compleja y variada, el tratamiento tiene que estar dirigido a las características particulares de cada persona. Por tal razón, no se puede hablar del “mejor tratamiento” para el TDAH, sino de un programa de tratamiento consecuente, con varios componentes, hecho a la medida, tomando en consideración:

  • la forma de expresión del TDAH ( inatenta, hiperactiva-impulsiva, o combinada)
  • las dificultades coexistentes (p.ej., depresión)
  • las fortalezas del niño
  • las limitaciones y fortalezas de la familia y la escuela

En la gran mayoría de los casos el tratamiento debe estar a cargo de diferentes profesionales (p. ej., neurólogo, psiquiatra, psicólogo, terapeuta del lenguaje).

Hasta el momento no se ha encontrado una “cura” para el TDAH. Los tratamientos más efectivos que han sido demostrados como efectivos en investigaciones científicas, modificación de conducta y medicación, se limitan a la supresión de los síntomas del TDAH mientras estos tratamientos se estén aplicando (Barkley, 2006; Barkley y col.,1998; Conners y col., 2001; Swanson y col., 2001). Si se descontinúan, los síntomas tienden a reaparecer (Jensen y col., 2007). No hay otras modalidades de tratamiento para los síntomas del TDAH con efectividad científicamente demostrada.

Además de estas dos modalidades de tratamiento, terapia de conducta y medicación, las personas con el TDAH podrían necesitar otras terapias dirigidas a remediar las dificultades motrices, del lenguaje, o del aprendizaje que puedan estar presentes. También es esencial adaptar o revisar el programa escolar de los estudiantes con el TDAH, así como facilitar el desarrollo de una comunicación efectiva entre padres y maestros.

Finalmente, a menudo es necesario que la persona reciba terapia psicológica si presenta otras dificultades emocionales, como por ejemplo si está deprimido o ansioso, o terapia familiar si la comunicación y el equilibrio de la vida familiar está afectado. Las terapias mencionadas están dirigidas a las dificultades asociadas al TDAH y no al TDAH en sí.

En resumen es por esta razón que el objetivo general del tratamiento debe ir más allá del control o supresión de síntomas (enfoque reactivo) y estimular el desarrollo psicológico saludable de la persona (enfoque proactivo). Si él o ella continuara presentando la condición, queremos que entienda, acepte y maneje los síntomas del TDAH y desarrolle sus talentos y habilidades como persona. Los siguientes comentarios son ilustrativos.

“Tengo muchas dificultades para portarme bien en la escuela ….ayer me suspendieron otra vez. Soy el mejor portero del equipo de balompié. Mi hiperactividad me ayuda a lanzarme a atrapar o desviar el balón. ¿Para prestar atención? Bueno…. ahí hay un problema… pero les he dicho a los compañeros que tengo TDAH y me ayudan a mantenerme alerta durante el juego”.

“He aprendido a usar la medicación en aquellas situaciones en que debo estar atento y focalizado. No puedo fallar en la reuniones administrativas de la oficina”.

En fin, estoy convencido de que es necesario seguir enfoques proactivos y reactivos en el tratamiento efectivo de la persona que tenga el TDAH.

No olvidemos, parafraseando a mi amigo y colega, el Dr. Robert Brooks, que el reto especial al criar y educar un niño con TDAH, es decidir qué cosas podemos hacer de manera diferente, en vez de exigir que él y los demás sean diferentes.

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